Calificada negativamente por muchos aficionados, la temporada en los ríos naturales leoneses llega a su final con escaso balance truchero que pone en duda su salud piscícola y de manifiesto la poca atención administrativa. Se responsabiliza a las intervenciones que se realizan en los cauces, que despojan de refugio a los peces y disminuyen su capacidad de regeneración, así como a la gran depredación que ejercen especies como el cormorán y a la poca inversión que se destina a su cuidado y mejora, que entre otras, les priva de vigilancia en época veraniega, cuando gran parte de la guardería estáen el monte para prevenir incendios, y los furtivos pueden campar a sus anchas.