Martín Pescador 19 junio 2015 - 20:27:32 | | Re: Linea genética de la Salmo Trutta | |
Las fotos muy bonitas...el problemas es que están relacionadas con la gran apuesta de la Junta de Castilla y León y uno de los mayores delitos ambientales de los últimos años: las repoblaciones.
Primero fueron con arcoíris, una especie diferente que no se mezclaba con las autóctonas y no se reproducía (salvo alguna excepción), por lo que servía solo para alimentar a pescadores y depredadores…pero trajeron también muchas enfermedades y provocaron algunas mortandades masivas, en años en los que no hacía falta repoblar.
Después fueron las truchas centro-europeas, distintas genéticamente a las de aquí. En muchos ríos se hibridaron y provocaron un desastre genético de consecuencias difíciles de prever pero que, desde luego, han hecho mucho daño.
En los últimos años han aumentado aún más el daño, puesto que se hacen con truchas obtenidas a partir de unos pocos reproductores obtenidos de un tramo de río, que se toma como representante de una subcuenca. Es decir, se sueltan miles de truchas hijas de muy pocos padres, pongamos de un tramo del Esla, en todo el Esla y sus afluentes, cuando en realidad en esa subcuenca hay una diversidad genética elevada, por adaptaciones locales. Lo que provoca es que:
1. Se reduce muchísimo la variabilidad genética de las poblaciones trucheras (son hijas de muy pocos padres), lo que puede provocar graves daños en la estructura poblacional y traer malformaciones y enfermedades, además de consecuencias imprevisibles y mal conocidas.
2. Se sueltan muchas truchas de golpe en muchos tramos (a veces en pequeños ríos de cabecera), lo que hace que las truchas “naturales” se reproduzcan mucho menos (las truchas ponen más huevos cuando hay menor población, como forma de autorregulación). Seguramente es una de las causas de los pocos desoves naturales actualmente.
3. Las truchas de piscifactoría se sueltan en los ríos muchas veces hasta con 20-25 cm (a veces mayores que la más grande del tramo, en zonas de montaña…). Al estar fuera de su ambiente, por una parte, quitan alimento a las truchas nacidas en el río y, por otra, son más fácilmente capturadas por cormoranes, garzas, visones, etc., lo que aumenta sus poblaciones y, una vez que acaban con las truchas de piscifactoría siguen alimentándose de las naturales.
En definitiva, lo que provoca es que las poblaciones no se puedan regular de forma natural y, bajo mi punto de vista y el de muchos otros, son mucho más peligrosas que las repoblaciones iniciales, con arcoíris. La única duda es cuando estas repoblaciones se empezarán a considerar delito ecológico.
Mejor se dedicarían a cuidar los ríos y potenciar los desoves naturales, y dejar las repoblaciones para tramos no trucheros. Tendríamos muchas más truchas y no haría falta discutir sobre la pesca sin o con muerte.
Por cierto, la foto de la trucha del Pedroso…no se parece en nada a las de allí. He visitado ese río unas cuantas veces desde hace años y, salvo algún ejemplar repoblado que pesqué el año pasado, nunca he sacado truchas como las de la foto. Además, preguntando a unos amigos, tampoco reconocen esa trucha como característica del Pedroso, dónde además dicen que son muy distintas las de cabecera que las de la zona baja. Lo que quiere decir que posiblemente hayan cometido algún error en la piscifactoría y estén repoblando con truchas de vete a saber dónde…y a saber con qué consecuencias…porque el resto sí se parecen a las típicas de esos ríos, ríos que debemos tratar de mejorar, para que las truchas críen solas, como han hecho siempre.
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